¿Qué es la piel sensible?

Lo primero que debes saber es que la piel sensible no es un tipo de piel es una condición de la piel de tu rostro. Esto quiere decir que normalmente será algo puntual y que deberás tratar.

¿Cómo saber si tu piel es sensible?

Una piel sensible se considera así porque reacciona (pica, se enrojece, se descama…) ante diferentes agentes.

Es muy frecuente confundir la piel sensible con la alergia a cosméticos, que es distinta, ya que esta última suele mejorar drásticamente al retirar el producto causante.

Suele presentar las siguientes características:

  • La piel es fina y tiene irregularidades (granitos, venas dilatadas…)
  • No tolera bien el sol ni los tratamientos agresivos (peelings químicos, láser)
  • La contaminación, el tabaco y el clima adverso (frío, viento) provoca enrojecimiento y tirantez de la piel.
  • El estrés, el alcohol, el café o los picantes la empeoran
  • Cuando usas una crema nueva, la piel puede llegar a mostrarse incómoda al principio.

Situaciones en las que se da una piel sensible

La piel sensible puede aparecer en diferentes situaciones como el acné, la rosácea y el eccema, pero también puede darse en una piel “normal” que arde y pica en respuesta a ciertos desencadenantes comunes, como algunos ingredientes para el cuidado de la piel.

Conocer la fuente de la sensibilidad es importante para saber cómo tratarla, para ello lo más recomendable será acudir a un dermatólogo que haga un estudio de tu piel y dictamine cual es tu problema, ya que el tratamiento será diferente en función del tipo de sensibilidad

Piel con rosácea

La rosácea es un problema de piel que suele darse en mujeres de piel clara entre los 30-50 años. Es un problema muy cercano a la piel con acné. Se desconoce el origen de la enfermedad, pero se sabe que hay varios factores implicados: los vasos sanguíneos son más reactivos y están más dilatados de lo normal; exceso de grasa y un aumento del tamaño de las glándulas que lo producen; presencia de mayor cantidad de Demodex foliculorum, un ácaro de la piel.

La piel aparece roja en la zona de las mejillas y la nariz y suele ser normal que aparezcan granitos rojos o con pus. También podrán verse en esta zona pequeños vasos dilatados, es lo que llamamos telangiectasias.

Es una piel sensible que se pone aún más roja o se irrita con los cambios de temperatura, la exposición directa al aire frio o caliente, cuando te ruborizas, al comer comidas calientes o picantes o al beber alcohol…

En estos casos no conviene utilizar cosméticos que aporten grasa en exceso. La limpieza será un pilar fundamental y siempre con productos que no irriten aún más la piel.

Nuestra recomendación Sebokos gel limpiador y Sebokos crema-gel entre otros.

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Piel atópica

La piel atópica es problema de piel de tipo inflamatorio que se suele presentar en personas con una predisposición genética. Suele estar muy relacionada con las enfermedades alérgicas como la rinitis primaveral por alergia a pólenes, el asma por alergia a ácaros o animales.

Es un problema de piel que cursa con enrojecimiento, sequedad, intenso picor, aparición de placas con descamación y costras.

Para cuidar la piel atópica es importante tener una rutina de cuidado diario y constante con productos específicos para la higiene. Es muy importante mantener la piel hidratada en todo momento. Conviene seguir las siguientes recomendaciones:

  • Usa un limpiador suave, y agua tibia para la higiene diaria.
  • Seca la piel sin frotar, a toques con la toalla o usa albornoz.
  • Hidrata la piel con un producto adecuado que te aporte las sustancias específicas que necesita tu piel atópica.
  • Utiliza siempre un protector solar para proteger la piel del sol.
  • Recuerda que en el caso de las pieles atópicas el uso de los emolientes es un pilar básico del tratamiento.

Piel sensible a los cosméticos

La piel sensible a cosméticos o productos faciales es la más frecuente, afectando a un 25% de mujeres. Lo más característico es que las molestias aparecen poco después de aplicarse el cosmético.

La clave será probar los productos de uno en uno para tratar de averiguar cuál es el que nos está generando el problema. Además será ideal que lo pruebes antes en la parte interior y superior del brazo, ya que es una zona similar a la del rostro en cuanto a sensibilidad y podrás ocultar fácilmente en el caso de que se produjera una reacción visible.

Así que ya ves, los tratamientos para pieles sensibles son diferentes en función del tipo de sensibilidad que se presente.

Trátala con (máxima) delicadeza

Olvídate de gestos tan habituales como apretar los granitos, frotar con fuerza con el guante de crin y exfoliarte con cremas con microgránulos. La piel sensible necesita mucha suavidad, productos ligeros y gestos delicados.

¿Qué trucos de belleza son los que más convienen a las pieles sensibles?

– las leches limpiadoras sin aclarado (el agua del grifo contienen sales de calcio y magnesio que resecan e irritan la epidermis)

– los tónicos sin alcohol y el agua termal, que calma y desensibiliza la piel

– las cremas (hidratante, contorno de ojos, antiarrugas) de textura fluida que no sean oclusivas

– los masajes suaves y lentos que relajan las terminaciones nerviosas

Los cambios bruscos de temperatura calor-frío-calor te perjudican. Dilatan y contraen los capilares, los debilitan y ocasionan tirantez y rojeces permanentes. Si quieres que tu piel se mantenga confortable en verano, mantenla alejada de las temperaturas extremas. En otras palabras, nada de largas sesiones al sol seguidas de un baño con agua fría, ni de continuas entradas y salidas a locales con aire acondicionado, etc

Fotoprotector solar ¿Usarías la misma protección en Canarias que en Galicia?

Durante la exposición al sol

La piel sensible necesita cuidados especiales para hacer frente al calor, el viento y la sequedad.

– Aplica un sérum con antioxidantes como VM Premium Cells Serum antes de la crema solar. Los antioxidantes como el resveratrol bloquean los radicales libres y refuerzan las defensas de la piel para que resista mejor los rayos UV.

– Aplica el sérum en la cara, el cuello y el escote, espera unos segundos hasta que se absorba por completo y después extiende el fotoprotector.

– Usa protector solar con alto factor de protección (SPF50+) como Heliokos fluido solar extremo invisible FP 50 durante los primeros días de exposición solar. Es aconsejable que el fotoprotector también incluya antioxidantes como la vitamina E para prevenir el envejecimiento de la piel.

Usa protector solar cada 2 horas y de forma generosa incluso en las zonas “escondidas” como las orejas, la nuca y las ingles.

– Cuando tu piel empiece a estar bronceada, puedes utilizar un fotoprotector con el índice de protección más bajo.

– No permanezcas quieta bajo el sol. En lugar de tumbarte en la toalla durante horas (lo más seguro es que tu piel se acabe quemando) es mejor que estés en movimiento: da un paseo, juega con las palas, date un baño… y descansa a la sombra de vez en cuando para minimizar el riesgo de quemaduras.

– Aclara la piel con agua de la ducha después de cada baño. La sal del mar y el cloro de la piscina resecan la piel y dan picor por lo que conviene retirarlos rápidamente. Después de ducharte, sécate bien (sin frotar, mejor con suaves palmaditas de la toalla) porque las gotas de agua actúan como pequeñas lupas que multiplican el efecto del sol. Y, por supuesto, vuelve a aplicar de nuevo el fotoprotector en la cara y el cuerpo.

¡Ponte en acción y empieza a disfrutar ya de estos trucos de belleza para piel sensible!