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7 preguntas imprescidibles sobre la protección solar

Lo que siempre quisiste saber y nadie te contó

Estoy a punto de colgarme el cartel de cerrado por vacaciones, no sin antes dejarte algunos consejos sobre la protección solar.

El artículo de hoy me lo ha inspirado un post que he leído de la dermatóloga Rosa Taberner en su blog de dermatología, dermapixel  “Si no tomo el sol se me van a descalcificar los huesos”. Me ha parecido interesante su comentario sobre qué hacer en los casos en que nos encontramos con mujeres con artrosis y osteoporosis a las que recomiendan tomar el sol para producir vitamina D y así disminuir la posibilidad de roturas de huesos o disminuir los dolores articulares, sin llegar claro está, a la situación de su paciente con un posible carcinoma de piel.

Pero entonces ¿recomendamos tomar el sol durante un ratito antes de ponernos la crema para favorecer la síntesis de vitamina D o casi es mejor protegernos para así evitar el tan temido cáncer de piel?

VITAMINA D Y PROTECCIÓN SOLAR

La recomendación es clara, tomar el sol sí, pero con moderación, bastan 20-30 minutos de exposición solar dos o tres veces a la semana para producir la vitamina  D necesaria para nuestro organismo.

El sol podría proveer hasta el 90% de los requerimientos de vitamina D. Es importante saber que la vitamina D es liposoluble y se acumula, por lo que podríamos aprovechar la primavera y el verano para almacenar vitamina D como las hormiguitas.

Ahora bien, hay muchísimas variables que influyen en la síntesis de vitamina D a través del sol:

– La latitud, la estación del año en el que nos encontremos, la niebla o la polución. A mayor latitud necesitaremos mayor exposición a la radiación solar y respecto a la estación del año, en  los meses de invierno casi tendremos que multiplicar por cuatro la exposición al sol para obtener unos niveles de vitamina D saludables.

– La hora del día: el sol “que vale” para la vitamina D es el de las horas centrales del día, el que decimos que es el más peligroso. Y entonces ¿en qué quedamos? Ya he comentado antes que basta con 15-20 minutos cada 2-3 días, no necesitas estar más tiempo si el objetivo es aumentar la concentración de vitamina D.

– La pigmentación de la piel: los individuos de piel más oscura sintetizan peor la vitamina D del mismo modo que cualquier persona, a medida que “se va poniendo morena”, tarda más en sintetizarla. Es por eso que una persona de piel oscura necesitará más tiempo de exposición al sol para conseguir disponer de la misma cantidad de vitamina D.

7 PREGUNTAS IMPRESCINDIBLES SOBRE LA PROTECCION SOLAR

– El uso de protectores solares, que como ya hemos comentado, bloquea en un alto porcentaje la radiación solar y por tanto la síntesis de vitamina D.

Menos mal que hay alimentos que nos pueden aportar vitamina D, no son muchos, pero los hay, entre ellos podemos citar salmón, sardinas en aceite, caballa, atún en aceite y leche (desnatada o no).

¿Para qué sirve la vitamina D?

Hasta ahora se conocía la vitamina D como “la vitamina de los huesos”, relacionada con problemas de osteoporosis y artrosis, pero además parece estar relacionada con otras afecciones como la esclerosis múltiple, diabetes mellitus, psoriasis, infecciones, hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca y múltiples tipos de cáncer, entre los que se encuentra el melanoma.

Un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Exeter en colaboración con científicos de las universidades norteamericanas Internacional de Florida, de Columbia, de Washington, Pittsburg y de Michigan y publicado en la edición digital de la revista Neurology asocia la deficiencia de vitamina D con un riesgo significativamente mayor de demencia y enfermedad de Alzheimer en las personas mayores.

El equipo analizó un grupo de adultos de más de 65 años y descubrió que aquellos que tenían carencias de vitamina D poseían un 53% más de riesgo de desarrollar demencia de cualquier tipo, elevándose el riesgo al 125 por ciento en los que eran muy deficientes.

Se encontraron resultados similares para la enfermedad de Alzheimer, el grupo con deficiencia de vitamina D resultó ser un 69% más propenso a desarrollar este tipo de demencia.

¿Y qué hacemos con las cremas solares? ¿recomendamos el uso de un fotoprotector?

Aunque los protectores solares bloquean un porcentaje altísimo de la radiación solar, y por tanto bloquean casi por completo la producción de pre-vitamina D, en la práctica esto casi no ocurre, ya que casi nadie aplica la cantidad suficiente de producto ni repite a los intervalos adecuados, por lo que finalmente el bloqueo por parte del protector solar no es tan elevado como para  no dejar pasar la radiación solar.

 7 PREGUNTAS IMPRESCINDIBLES SOBRE LA PROTECCION SOLAR

¿Qué cantidad de producto suele ser necesario para una aplicación?

El Factor de protección solar se determina in vivo aplicando 2 mg/cm2 de piel, que equivalen a 6 cucharas de café (unos 40g) para el cuerpo de un adulto de talla media. Como recomendación general, deberíamos aplicarnos lo que cabe en un dedo entero para la cara, y lo que cabe en seis dedos para el cuerpo. La aplicación de menos cantidad de fotoprotector conduce a una reducción significativa de la protección esperada.

¿Cada cuánto tiempo se recomienda reaplicar el fotoprotector?

Depende de varios factores, como por ejemplo:

    • Fototipo cutáneo de la persona (piel clara, morena, sensibilidad al sol).
    • Intensidad de radiación solar recibida (UVI).
    • Aplicación correcta del fotoprotector (cantidad, distribución homogénea).
    • Actividades realizadas durante la exposición al sol (ejercicio físico, sudoración, roce con ropa, etc.).

Como norma general siempre se recomienda reaplicar el fotoprotector cada 2 o 3 horas.

¿Protegen igual geles, cremas o aerosoles?

 7 PREGUNTAS IMPRESCINDIBLES SOBRE LA PROTECCION SOLAR

La persistencia en la piel y la resistencia al agua de un fotoprotector dependen del vehículo o excipiente elegido. En líneas generales, puede decirse que las emulsiones de aceite en agua- las que normalmente encontramos en el mercado- y los aerosoles son menos grasos y más fáciles de aplicar, pero tienen menos poder de permanencia y “cobertura” en la piel, mientras que las emulsiones de agua en aceite y las cremas grasas son más resistentes al agua y al sudor. Los geles se encontrarían entre los aerosoles y las cremas.

Suplementos de vitamina D ¿sí o no?

Para una persona normal, con una exposición solar razonable y con una dieta normal, en general no es necesario recomendar la suplementación sistemática de vitamina D. En cambio en personas que podemos denominar de riesgo – ancianos que prácticamente no salen al exterior, personas con cáncer de piel u otras dermatosis fotoinducidas, personas de piel negra y pacientes con malabsorción, pueden tener la necesidad de tomar suplementos de vitamina D.


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María José Tous   María José Tous 

Licenciada en Farmacia. Jefe de desarrollo de Productos Cosméticos en Laboratorios Kosei. Postgrado en dermofarmacia y cosmetología (Universidad de Barcelona). Master en gestión empresarial para la Industria farmacéutica (Universidad de Barcelona). Especialista en Marketing (Barcelona Activa)

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